MÉXICO.- La
defensa de los derechos humanos en Chihuahua, México, se cobró la vida de 19
personas. Uno a una los ha contado desde 2010 Lucha Castro, fundadora del
Centro de Derechos Humanos para las Mujeres, porque eran sus compañeros y
amigos.
Marisela Escobedo,
madre asesinada frente al palacio de Gobierno de Oaxaca cuando exigía justicia
por el feminicidio de su hija; Ismael Osorio y Manuela Solís, por defender el
medio ambiente o Bety Cariño por defender las comunidades indígenas y otros más
que se quedan en su mente.
La activista hace
el recuento en la presentación del libro “La Lucha”, de los estadounidenses Jon
Sack y Adam Shapiro, inspirado en su trabajo, que empezó como organización a
favor de las mujeres y se convirtió en un referente contra la impunidad y
contra sí misma. “He colocado en riesgo a mi familia”, cuenta.
Un día su hijo
universitario se regresó de la puerta después de recibir la bendición
acostumbrada de la madre y habló con ella: “ Estoy seguro que a ti los
militares no te harán nada, pero por joderte pueden torturarme o matarme”,
dijo. “Sin caer en la paranoia, hay que hacer un plan hasta que yo me encuentre
a salvo en la frontera”.
Alberto Almeido,
de la organización El Barzón en Villa Ahumada, Chihuahua, traga saliva mientras
escucha a Castro. Lo cierto es que él mismo es un activista. Él mismo está en
riesgo y las matanzas siguen a la orden del día contra los defensores de
Derechos Humanos. No son cosa del pasado.
En febrero pasado,
Gabino Gómez, quien durante meses se opuso a la perforación clandestina de
pozos de agua por parte de diversas empresas en Villa Ahumada fue asesinado por
un gatillero en Ciudad Juárez frente a su esposa e hijos. “Donde vivimos es una
zona controlada por La Línea, antiguo brazo armado del Cártel de Juárez,
narcotraficantes de segunda que tras la captura de sus jefes se adueñaron de la
zona para paso de droga, extorsión y para alquilarse como sicarios”.
En octubre de
2014, otros pistoleros mataron a Ismael Solorio y Manuela Solís cuando
encabezaban un abierto rechazo al establecimiento de una minera en el ejido de
Benito Juárez. “Nosotros sabemos que fueron contratados por Cascabel, una
subsidiaria de la minera, pero la autoridad no hace nada, no los persigue, los
deja libres”.
El representante
de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU en México, Jesús Peña, presente
durante la presentación del libro, hizo un llamado a “atacar las causas” que
provocan la muerte de los defensores de derechos humanos: “La mejor medida de
protección es una investigación, juicio y sentencia adecuada”.

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